¿Es Saludable La Dieta Carnívora?

Durante los últimos años, personas de todo tipo se han arriesgado con la dieta carnívora extrema. Ya sea que quieras ganar músculo, perder peso o simplemente tener más energía, esta dieta de solo carne promete todo eso y más.

Quienes postulan este tipo de alimentación, se basan en una premisa básica: comer la carne de otros animales aporta todos los beneficios que necesitamos. Lo demás (vegetales, frutas, granos y especias) son solo carbohidrato y estorbo, estorbo que además nos hace acumular azúcar y engordar. ¿Están en lo cierto?

Como toda dieta restrictiva, la dieta de la carne es atractiva, fácil de entender y promete demasiado. Esto solo significa una cosa: hay algo que no es como nos lo dicen sus apóstoles. Es necesario entender en qué consiste esta dieta, y cuáles son sus riesgos y beneficios reales antes de tomar una decisión.

 

¿Qué es la dieta carnívora?

Tal y como su nombre indica, la dieta carnívora consiste en una dieta hecha a base de alimentos de origen animal. Su postulado principal es que consumiendo derivados de productos animales no necesitamos comer nada más y, de hecho, nuestra salud se beneficia.

Como sabemos, los productos animales consisten principalmente en proteína y grasa. Esto quiere decir que quienes siguen un plan de alimentación carnívoro dejan de lado al tercer gran macronutriente, el carbohidrato. Todo esto significa nada de frutas o verduras, aceites de origen vegetal, especias, azúcar, té o zumos de ningún tipo. Solo productos animales, sal y agua.

Quienes siguen una dieta carnívora, entonces, no siguen una rutina alimentaria realmente estructurada. Basta con variar las fuentes animales que se consumen y no sobrepasar un límite diario aproximado de 1 kg de carne para un adulto activo físicamente. Esto hace a esta dieta atractiva y fácil de seguir.

Así mismo, las razones que argumentan los creyentes de este tipo de alimentación son muchas. Sin embargo, podemos sintetizarlas en unas cuantas:

  • Tener más porcentaje de masa muscular.
  • Retener menos líquidos y grasas por el consumo de carbohidratos.
  • Prevenir alergias e intolerancias a ciertos alimentos.
  • Tener más energía.

 

Alimentos permitidos en la dieta carnívora

Cuando decimos que una dieta carnívora consiste en solo productos animales, hablamos en serio. Si quieres hacerte un huevo frito, por ejemplo, no puedes usar aceite (ni siquiera de oliva), sino grasas animales.

De hecho, los más extremos ni siquiera consumen leche y queso, para evitar absorber sus carbohidratos naturales. Nada más que sal, agua y alimentos de origen animal, especialmente carne de ganado alimentado solo con pasto.

Así las cosas, este sería un menú aceptado en una dieta carnívora extrema:

  • Filete de ternera.
  • Carne molida.
  • Chuletas de cerdo y cordero.
  • Pavo.
  • Pollo.
  • Salmón.
  • Sardinas.
  • Sebo.
  • Grasa de cerdo.
  • Panceta.
  • Médula ósea.
  • Corazón.
  • Hígado.
  • Riñón.
  • Salchichas.
  • Anchoas.
  • Huevos.

Menú diario de dieta carnívora

Beneficios y riesgos reales de la dieta carnívora

1. Pérdida de peso

Limitar la variedad de alimentos que se consumen, comer más proteína, reducir azúcares y aceites, consumir alimentos que se digieran lentamente… todos estos son principios básicos para perder peso, probados por la ciencia, que se cumplen en la dieta carnívora. Por tanto, esta dieta debería ser buena para ayudarnos a adelgazar.

Ahora bien, aunque la dieta carnívora es capaz de hacernos perder peso, un estudio al respecto ha demostrado que esto no significa que no se pueda conseguir resultados similares con dietas de solo carbohidratos (Desai et al., 2018).

Lo anterior puede deberse a que al restringir nuestra alimentación a un solo macronutriente descartamos la posibilidad de comer demasiado, y tendemos instintivamente a evadir alimentos que nos harían engordar. Y dado que una caloría de proteína nos hace engordar igual que una caloría de carbohidratos, sea cual sea la que se recorte perderemos peso simplemente por el déficit de calorías.

 

2. Control de los niveles de insulina

La insulina es una especie de villana para quienes desean adelgazar. Esto se debe a que si sus niveles son muy altos, tendemos a acumular más grasa. Así, la meta de muchos es usar la dieta carnívora para bajar la insulina en su sangre.

Por una parte, hay que aclarar que aunque la insulina tiende a hacernos acumular más grasa, esto no necesariamente significa que nos haga engordar automáticamente. De hecho, la insulina sirve para reducir el apetito (Falk et al., 2006), y acompañada con ejercicio y buena alimentación puede ayudarnos a crear músculo, por sus propiedades anticatabólicas (Barret y Gelfand, 1987).

Por otra parte, consumir más proteína no es ninguna garantía de que nuestros niveles de insulina decaigan. Por ejemplo, un estudio demostró que la proteína de suero puede elevar los niveles de insulina, por encima de los niveles que se obtienen al consumir arroz (Salehi et al., 2012).

 

3. Salud cardiovascular

No muchos años atrás, se estimaba que el consumo de productos animales significaba un riesgo seguro de problemas cardiovasculares. Los huevos y las carnes procesadas, por ejemplo, con su facilidad para incrementar nuestro colesterol y nuestro consumo de grasas saturadas, han sido muy evitados.

En nuestros días, sin embargo, sabemos que el colesterol y las grasas saturadas no son una garantía directa de un infarto. Basándose en esta verdad y en los riesgos probados del azúcar, muchas personas defienden la dieta carnívora como un método seguro de mantener la salud cardiovascular.

Aunque no hay evidencia contundente de cuán buenos o cuán perjudiciales son el colesterol y la grasa realmente a largo plazo, sí hay evidencia de que suprimir las frutas y vegetales de nuestra dieta puede perjudicar la salud de nuestro sistema cardiovascular y ponernos en riesgo de infarto (Nikolić, Nikić y Petrović, 2008).

 

4. Niveles de testosterona

Muchas personas se suben al tren de la dieta carnívora para elevar sus niveles de testosterona. Esto se debe a que la grasa animal es uno de los principales impulsores naturales para el desarrollo de esta hormona. Y a más testosterona, más energía, más facilidad para crear músculo y quemar grasa corporal.

Aunque en teoría la testosterona es capaz de causar todos esos beneficios, hay que aclarar que en la práctica los resultados no suelen ser tan impresionantes. Un estudio (Hartgens y Kuipers, 2004) intentó medir la acción de la testosterona cuando es elevada a niveles extremos, mediante el uso de esteroides en personas sin entrenamiento previo. En un plazo de 6 semanas, los participantes que ganaron más masa muscular ganaron alrededor de 7 kg.

Aunque el resultado anterior pueda sonar impresionante, vale recordar que se trata de un caso extremo, y que resultados similares podrían obtenerse de manera natural. Los resultados en una dieta carnívora serían mucho más modestos si no se acompañan de buen sueño y un consumo de grasa suficiente.

 

¿Es saludable comer solamente carne?

Como se ha visto, la dieta carnívora puede lograr algunos de los objetivos que se plantea, aunque de forma muy modesta. Sin embargo, la pregunta real es si es posible vivir comiendo solo carne. ¿De qué nos perdemos al dejar frutas y vegetales de lado?

Aunque la carne es un alimento bastante nutritivo, también carece de algunos micronutrientes indispensables. Por ejemplo, la carne no nos aporta vitamina C realmente, la cual es indispensable para regular la absorción de hierro, curar heridas, proteger a nuestras células de daño oxidativo y mantener nuestro sistema inmunitario (Liang, Johnson y Jarvis, 2001). Ni siquiera los órganos animales (la mayor fuente animal de vitamina C) pueden considerarse fuentes suficientes.

Así mismo, la carne de los animales tampoco nos aporta fibra, que ayuda a regular nuestra función digestiva. Si bien es cierto que podemos sobrevivir sin consumir fibra, la evidencia al respecto ha demostrado que al dejarla de lado nos ponemos en riesgo de padecer varios tipos de cáncer y otras enfermedades (Levi et al., 2000).

Es saludable la dieta carnívora

Conclusión

En resumen, consumir solo carne puede poner en riesgo nuestra salud cardiovascular, nos hace perder peso de forma restrictiva y evita que consumamos nutrientes importantes. Como cualquier dieta restrictiva, puede ayudarnos a cumplir algunos objetivos de forma moderada, pero no es una opción saludable a mediano o largo plazo.

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