La Importancia De Realizar Ejercicio

La diabetes es una enfermedad en la cual el nivel de glucosa (azúcar) en tu sangre se eleva y excede los valores normales. La glucosa es producida por tu cuerpo, empleando los alimentos ingeridos. La insulina, una hormona producida por el páncreas, transporta glucosa desde el flujo sanguíneo hasta las células, donde se utiliza para producir energía. La diabetes resulta cuando la glucosa no entra en las células y, en vez, se acumula en la sangre.

Cuando tu nivel de glucosa se eleva demasiado, puede afectar los vasos sanguíneos, los nervios y otros órganos del cuerpo. Si no se controla la diabetes, esta puede causar ceguera, enfermedades del corazón y los vasos sanguíneos, derrame, fallo renal y amputaciones. 

La actividad física es como un “arma secreta” que ayuda a combatir la diabetes. Cuando haces ejercicio, los músculos producen energía de la glucosa. Esto reduce la cantidad de glucosa en la sangre. El ejercicio también hace que aumente la susceptibilidad del cuerpo a la insulina. Es decir, la insulina puede transportar mejor la glucosa de la sangre a las células. El ejercicio también ayuda a aliviar otros problemas comunes en diabéticos, como la presión y colesterol altos.

Antes de comenzar una rutina de ejercicio, el personal médico encargado de tu salud tendrá que evaluarte el corazón, los ojos, los riñones, los pies y el sistema nervioso para verificar que estás suficientemente saludable para emprender un régimen de actividad física. Es posible que algunos tipos de actividad no sean los acertados para ti. Por ejemplo, si pudieras tener problemas neurológicos en los pies, el médico puede recomendarte un tipo de ejercicio que no ponga presión en tus pies. Selecciona un tipo de ejercicio para aumentar las probabilidades de seguirlo. Pregúntale a tu médico si este es bueno para ti.

Gradualmente debes iniciar. Comienza caminando unos cinco a diez minutos, bien sea afuera o en una caminadora varios días a la semana, y poco a poco, aumenta unos minutos más cada semana. Los expertos recomiendan aumentar gradualmente hasta llegar a dos horas y media por semana de ejercicio aeróbico, como por ejemplo, una caminata enérgica, natación, ciclismo o baile. Debes repartir la actividad física en tres días a lo largo de la semana, como mínimo.

Prueba añadir ejercicios de resistencia a tu rutina de ejercicios dos o tres veces por semana. El uso de pesas, máquinas o bandas de resistencia desarrolla músculos, quema calorías y ayuda a controlar la glucosa en tu sangre. 

Si ya tienes diabetes lo ideal es medirte el nivel de la glucosa sanguínea antes y después del ejercicio, especialmente si tomas insulina o medicamentos para bajar la glucosa en tu sangre. El ejercicio cambia la forma en que el cuerpo reacciona a la insulina, y esto puede causar que el nivel de glucosa sea demasiado bajo o demasiado alto. Esto puede traer consecuencias serias, pero se pueden evitar con el control apropiado. El temor a estos trastornos no debe ser excusa para evitar el ejercicio.

Como el ejercicio puede bajar la glucosa en tu sangre, es posible que tengas que ajustar tu alimentación cuando hagas ejercicio. Y es por eso que debes evitar llegar a este extremo, cuida tu alimentación y cuídate a ti misma que estás en buen momento antes de que sea demasiado tarde. 

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