Obesidad Y Diabetes Epidemia Llamada Diabesidad

 

Tómate la medida de la cintura. Si eres hombre y tu abdomen excede los 102 centímetros de diámetro y si eres mujer y esa medida supera los 88, tu organismo está pidiéndole atención.

Un aspecto importante es observar dónde se coloca la grasa: si acumulas a nivel abdominal desarrollas con más facilidad insulinorresistencia, que es la puerta de ingreso a la diabetes, un fenómeno cada vez más frecuente, incluso entre chicos y jóvenes.

Es un nuevo concepto la preocupación por un fenómeno epidémico -la obesidad- que está bien lejos de ser un mero problema estético y ha disparado numerosas enfermedades.

Se investiga el síndrome esteatósico, que consiste en el depósito de grasa en células no preparadas para ello (células no adipositarias).

El organismo tiene un sistema protector que impide este síndrome, pero cuando hay alguna falla genética, lo que ocurre en alrededor del 15% de la población, o bien existe una sobreoferta de grasas, como ocurre en nuestras sociedades, se produce un desborde y el equilibrio se rompe. La sobreingesta de grasas saturadas (de origen animal) y de grasas trans (derivadas de la hidrogenación de aceites) promueven el problema: la grasa se acumula dentro de las células musculares de brazos, piernas, y también en las fibras musculares cardíacas, en el hepatocito (del hígado) y en las células beta del páncreas.

Esta acumulación va modificando el metabolismo y se produce el fenómeno de resistencia a la insulina: la grasa acumulada dificulta que esta hormona regule los niveles de azúcar en sangre. En compensación, el páncreas segrega más insulina y esto causa aumento de la grasa, que a su vez inmortaliza el fenómeno.

El paso siguiente es la diabetes; luego, la enfermedad cardiovascular y cerebrovascular y los cánceres de mama, de útero, y de colon, todo vinculado con la insulinorresistencia y, a su vez, con el síndrome esteatósico, actualmente se investiga genéticamente con el objetivo de prevenir por medio de la dieta y los cambios de hábitos desde la niñez y la juventud.

Se investiga cómo impactan en el nivel vascular las alteraciones metabólicas producidas por la acumulación de grasas víscero-abdominales. Estudios sobre los endotelios vasculares, las membranas que tapizan nuestros vasos, que si se extendieran ocuparían la superficie de dos canchas de tenis por persona... Cuando hay fallas metabólicas, encontramos también fallas precoces en el endotelio, y por eso realizamos un test de vasodilatación que mide el efecto de la isquemia transitoria (interrupción de la circulación) en la arteria humoral, utilizando una ecografía vascular de alta resolución. Cuando hay disfunción endotelial, aun en personas muy jóvenes, estos tejidos no responden bien, y eso es ya un importante llamado de atención.

Dietas que matan

La dieta actual atenta contra la manera natural de alimentarse del ser humano "que no tiene un sistema digestivo preparado para sentir saciedad cuando come alimentos que mezclan grasas con hidratos de carbono".

Es este "invento moderno", que se traduce en galletitas dulces, chizitos, alfajores y la llamada comida chatarra, que produce más apetito: mil calorías en la típica hamburguesa doble con papas fritas no producen saciedad, dan ganas de seguir comiendo; en cambio, mil calorías en un bife con ensalada difícilmente pueden comerse porque mucho antes la persona se siente satisfecha. La comida chatarra, en realidad, es un antisaciógeno, y eso incrementa las ventas.

Share this article

Comments are closed.